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Mostrando entradas de abril, 2015

Katherine: 8. Anular.

8. Anular:
Está sentada en el banco de siempre, alisando el vestido con las manos nerviosas. De vez en cuando le sale una sonrisa tonta, otras tan sólo ve la puerta esperando a que salga él. Tiene tantas ganas de verle, que el frío realmente es un asunto sin importancia. El vestido conjuntado con el chal, hace que sus curvas y formas femeninas resalten más, algo que realmente le hace sentir más mujer. Nunca los dieciocho le habían dado tanta felicidad, pero sabiendo que al final podría conseguir el amor real de Jean... Es una tontería tan sólo querer eso por otra persona, pero para ella era tan sólo un peldaño más para conseguir la felicidad. Levanta la vista cuando las puertas se abren, ahí sale él. No puede evitar una sonrisa y salta para acercarse a él. Le abraza y siente como sus manos dudan antes de responder el abrazo, pero lo hace. Después con sus manos grandes se las coloca en los hombros y la aleja de él.
- ¿Qué ocurre?- quiere saber Kath mirándolo con los ojos abiertos. - No pue…

Katherine: 7. Prácticas

7. Prácticas:
Una tormenta le despertó de su sueño. Sentía que tenía todos los músculos agarrotados y que no había descansado lo suficiente, a pesar de que se había dormido cerca de las diez de la noche. Estiró los brazos y piernas aún dentro del edredon, antes de sacar el brazo y mirar la hora en su móvil. En letras grandes ponía las seis y media. Bostezó media adormilada y estuvo tentada en volver a cerrar los ojos, pero una caja no muy escondida le borró la idea de la cabeza. A ciegas buscó sus gafas, se las puso y observó aquella caja amarillenta y vieja. Un caja de cartón llena de recuerdos que en ese momento desearía volver a olvidar.
Las gotas caían encima de su paraguas verde, repicaban una detrás de otra haciendo que la música de sus oídos dejara de tener importancia. Apagó el reproductor de música y se concentró en llegara la Clínica sin comerse el suelo. A mitad de camino suspiró tranquila al comprobar que era prácticamente imposible que se cayera ahí. O por lo menos eso cre…

Katherine: 6. Restos

6. Restos:
La calle estaba oscura, a lo lejos se oían los murmullos de las personas esperando por entrar al cine o hablando en los restaurantes. El Ocimax, era un lugar bastante agradable. Para llegar ahí, tan sólo debía caminar unos diez o quince minutos, dependiendo del paso que iba y en bus, quizás con las paradas se tardaba un poquito menos. La gente solía quedar ahí para ir al cine, comer y recientemente para comprar artículos de electrónica, y unos pocos iban al gimnasio que habían abierto arriba. Katherine nunca había tenido la curiosidad suficiente para investigar ese recinto, pero en ese momento cuando lo único que quería era dejar de pensar. La idea de colarse por las escaleras del gimnasio le parecían demasiado irresistibles para negarse. No soportaba tener que escuchar los sollozos y gemidos que se oían detrás de las enormes puertas metálicas que daban a la sala de cine y donde ella, después de haber huido con la cabeza bien alta, estaba esperando a que sus compañeros salie…

Katherin: 5. Conexión

5. Conexión: Las luces de la sala se apagaron y la pantalla se iluminó. Los primeros diez minutos de anuncios, Katherine las pasó conversando con Alexandra y Enrico, intentando olvidar el cosquilleo del estómago y pensar en lo que iba a ver. No debía ser muy lista para hacerse una idea, pero seguía teniendo la estúpida esperanzas que fueran meras coincidencias. Aunque ella no creía en las coincidencias, y mucho menos cuando Nicolás y Toni pusieron cara triste cuando ella comentó sobre la película. Los anuncios terminaron antes de que Enrico pudiera comenzar a contar la segunda parte de su lío del viernes. El susodicho bufó haciendo que sus dos amigas se pusieran a reír, pero la risa a Kath se le fue rápido cuando una niña idéntica a ella corría por unas calles muy parecidas a las de la Rambla. Intentó desesperadamente buscar alguna diferencia en aquella niña de cabellos castaños, piel clara y ojos almendrados con gafas. Pero nada había diferente. Sólo que esa no era ella, sino una actr…